martes, 18 de noviembre de 2014

La amenaza paramilitar

Por Arnaldo Guédez Historiador y Profesor Universitario. "Podrán cortar todas las flores, pero no detendrán la primavera" (Pablo Neruda). Luego de las publicaciones realizadas por mi persona en este medio digital, y especialmente el artículo: "Colombianización de los conflictos del mundo", a través de mi cuenta electrónica, he recibido la siguiente correspondencia: "te vamos a caer", como una advertencia y luego la siguiente frase: "te llegamos comunista". Las dos notas intimidatorias son enviadas o firmadas por un grupo apodados alias "Hede". Luego de realizar la respectiva investigación encontré que éste es un grupo paramilitar colombiano que actúa en los estados Táchira y Portuguesa, ligado a los terroristas que están siendo investigados por el gobierno venezolano debido a su vinculación con las llamadas guarimbas y a los paracos encontrados en la Hacienda Dactari, acusados del frustrado atentado contra el fallecido Presidente Hugo Chávez. Evidentemente, estas advertencias no producen en mí el sentimiento de terror que estos criminales tratan de infundir para que me retracte de mis opiniones, por el contrario, desde la organización revolucionaria en la que milito, la Red Nacional de Comuner@s de Venezuela, denunciamos estas prácticas terroristas que representan las expresiones del fascismo más repulsivo, impulsado por los sectores de extrema derecha que tratan de sustituir el ejercicio de la política por el terrorismo y el amedrentamiento. Nunca renegaremos de nuestro apego a las ideas comunistas, las mismas representan no sólo una ideología y un modo de vida, el comunismo para nosotros es la forma, la expresión más sublime y elevada de la conciencia de la humanidad en la lucha por la construcción de un mundo realmente vivible. Es por ello que, amenazar a alguien por ser comunista más que un acto cobarde y terrorista representa un elemento que nos hace reafirmar cada día y con mucha más fuerza nuestro espíritu subversivo y anticapitalista, nuestra manera de concebir el mundo muy lejos del vergonzante individualismo inculcado por el modelo liberal. Soy profesor universitario, pero ante todo he sido Maestro, toda o casi gran parte de mi vida la he dedicado al noble oficio de educar. En no menos de veintisiete años han pasado por mis manos generaciones de estudiantes en los cuales he sembrado el amor por la Historia de Venezuela, así como el reconocimiento de sus orígenes y la necesidad de luchar por la construcción de una sociedad libre de explotación del hombre por el hombre. Nuestra lucha ha sido el anhelo de libertad legado por nuestros libertadores. La docencia y la investigación la hemos colocado todos estos años al servicio de nuestro pueblo y de los pueblos del mundo por su emancipación, si ello es ser comunista pues honrosamente acá encontrarán a uno de ellos, irreductible al legado de su Excelencia el Libertador Simón Bolívar, del Che, de Fidel, de Fabricio, de Argimiro, y de tantos otros que han alzado las banderas del Marxismo-Leninismo como filosofías libertarias, redentoras del hombre y su único bien sobre la tierra: la liberación del sistema capitalista. Es por estas razones que no sentimos miedo, jamás nos intimidarán las fuerzas del mal. Hemos apostado a proyectos hermosos como la Universidad Campesina de Venezuela “Argimiro Gabaldón”, para reivindicar a uno de los sectores más “invisibilizados” de la sociedad. En esta tarea de construcción andamos y no serán ustedes agentes de la canalla, portadores de violencia quienes detendrán este huracán revolucionario que junto a Hugo Chávez se ha desatado en la Patria Grande de Bolívar. ¡Nuestra lucha es histórica e histórica será la victoria, esa que siempre acompaña a los valientes! A ustedes solamente les queda actuar en las penumbras oscuras de la soledad, porque con amenazas e intimidaciones únicamente encontrarán el rechazo de la vida. Una flor es sencillamente una flor y un comunista es tercamente, un ser sencillamente irreductible ante el amor como el bien más preciado de la humanidad.

lunes, 17 de noviembre de 2014

El Centro como bloque histórico

  JM. Rodríguez.   Perdónenme los que haya incluido, al generalizar, en algo de lo que no participan. Asumiré que no son parte de la masividad que le doy a ese posicionamiento político. Pero, reconozcamos lo suave y socialmente conveniente que es. Allí las excentricidades son admitidas mientras no pasen de ligeras inclinaciones a la izquierda o a la derecha. Que se alternan según sea el asunto.   Tal postura, seguro, deriva de una convención geográfica. Los ingleses, cuando aún eran dueños de buena parte del mundo, lograron que se adoptara, como meridiano cero, la línea que ellos trazaron por su país. Después de eso, oriente u occidente, y también la izquierda y la derecha quedó a un lado u otro de Londres.   Tras ello no hay perversidad, sólo arrogancia. En menor escala los mayas lo hicieron, colocaron el punto cero en un pueblito de Mesoamérica. También los aztecas con Tenochtitlan y los incas en el Cuzco. Sin olvidar a los musulmanes que centran el mundo en la Meca. La centralidad es tan competida que ahora hay cínicos diciendo que el centro del mundo es Google.   Lo cierto es que la centralidad no pasa de ser una convención ajustada a particulares necesidades, entre ellas, evitar acciones que comprometan. Para los que vienen de la izquierda, funciona como un calmante gástrico que aplaca retorcimientos y flatulencias.   Para efectistas y arribistas, la imaginan como una calzada que se eleva sobre campos que, a la diestra y la siniestra, están llenos de bajas pasiones. Pueden, desde allí, criticar la violencia haciendo silencio ante la guerras coloniales del primer mundo. Aborrecer el terrorismo sin mencionar a Israel. Llamar excesiva y desproporcionada la fuerza contra los guarimberos, sonriendo benevolentes ante el desmadre que generan. En fin, ser de centro es asumir la política con cortés y elegante displicencia. Es la manera light de respaldar el capitalismo y sus trapacerías. Se parece, aunque es más mortal, a tomar esas cervezas que en Venezuela sustituyeron a las de verdad, una vaina que no es cerveza ni es agua.

domingo, 16 de noviembre de 2014

El hombre y su laberinto societario

Por Arnaldo Guédez, Historiador y Profesor Universitario Tal vez desde que aquel lejano antropoide del cual descendemos, partió del África con un destino incierto, puede que nunca antes como en el presente la humanidad se haya encontrado en circunstancias tan singulares. Es evidente que asistimos al quiebre civilizatorio, estamos en presencia de una aguda crisis de un sistema creado por el hombre pero que terminó gobernándolo, y alejándolo como lo manifestó el filósofo francés Juan Jacobo Rousseau, de aquello que le es indispensable para vivir: la felicidad. Hay elementos que evidencian que estamos en presencia de un quiebre civilizatorio. En primer lugar, se podría hablar de la inviabilidad e insostenibilidad del sistema económico hegemónico en el cual vivimos, el mismo se ha vuelto contrario a la especie humana y ahora pone en peligro hasta su misma existencia en el planeta. La sociedad del consumo ha llegado a su límite, ya está agotando las reservas energéticas planetarias. No haré referencia a datos estadísticos, porque nuestros lectores los conocen y ante éstos uno no sabe realmente si reír o llorar. En segundo lugar, está el sistema ideológico que soporta el modelo que gobierna a la humanidad, él carece de elementos profundos, no se sustenta en un pensamiento que pueda sostenerlo más allá de la simple cotidianidad y presenta insuficientes principios y valores que lo soporten más allá de un futuro extremadamente cercano, es decir, vivimos tiempos del día a día, con muy poca posibilidades de futuro. Esta situación genera en el hombre una impresionante visión pesimista de la vida y de la historia, que es su historia misma. Nunca como este momento de la humanidad caen por tierra teorías, principios, creencias, tratados económicos e ideologías; la actitud de la humanidad ante el peligro evidente de una tercera guerra con el uso de armas de destrucción masiva, o la indiferencia ante plagas como el ébola y otras que aún no son tan publicitadas, es sencillamente pasmosa. Hoy como en ningún otro momento de la humanidad, es tan latente el peligro de acostarnos una noche y dormir dulcemente a nuestros hijos, y sencillamente al día siguiente –que suponemos sea el siguiente-, en verdad no lo sea y el planeta desaparezca con ese milagro de la naturaleza infinitamente frágil al cual hemos denominado vida, al que pareciera despreciamos a cada rato. Hoy por hoy los que se han arrogado el derecho "de administrar el mundo" sin el consentimiento nuestro, declaran la guerra sin ningún estupor, invaden países sin medir las consecuencias y se ufanan de poseer las más temibles y terribles armas que según ellos, pueden destruir la vida en el planeta en tan sólo escasos minutos. Estos imbéciles pretenden adueñarse sin autorización alguna de la obra monumental que a la naturaleza le costó crear millones de años. No voy hacer inventario del daño causado a la tierra por los "sicarios del mal", así como tampoco me referiré a la cantidad de ojivas nucleares que estos desquiciados dicen poseer, quizás sean muchas más de las que declaran, ojalá sean menos. Lo cierto es que el peligro está sumamente latente, por eso es que a veces, al salir a la calle nos ponemos un traje optimista para que no se nos note la profunda incertidumbre que nos agobia, al saber que el futuro de la humanidad se encuentra en manos de unos psicópatas que juegan a la guerra, pero con la diferencia que sus soldaditos son de carne y huesos, al igual que los niños, hombres, ancianos y mujeres son nuestros hijos, somos nosotros, nuestras mujeres y tal vez nuestros amados abuelos. La lógica de la concentración es la que domina la vida de hoy, el tener y acumular para luego desde el poder, crear una sociedad a su imagen y semejanza, es la fórmula más alocada que caracteriza al mundo contemporáneo. Una realidad que impusieron los teóricos y la dinámica de una propuesta que nació en la vieja Europa con la Modernidad y la Razón. Hoy urge un pensamiento distinto con referentes que tributen al valor de la humanidad completa y enteramente pensada, por encima de los intereses mezquinos de las corporaciones político-militares y comunicacionales que imponen su tiranía sobre la mayoría de una humanidad, que asiste ciegamente al teatro oscuro del consumo sin límites.

viernes, 14 de noviembre de 2014

El Maestro rural de Ayotzinapa

Por Arnaldo Guédez Historiador y Profesor Universitario. El Magisterio Rural Mexicano posee una amplia hoja de servicio, desde los inicios de la Revolución Mexicana, los maestros rurales asumieron con lealtad para con el pueblo mexicano una de las banderas más sublimes de aquella primera Revolución del siglo XX en nuestro continente: la educación de los campesinos. Y es que esta fue la característica clasista de aquel movimiento liderados por los revolucionarios Emiliano Zapata y Francisco “Pancho” Villa. La labor en los años treinta de las escuelas normales rurales para formar maestros normalistas con el fin, no sólo de enseñar las operaciones básicas aritmética, la lectura y escritura, sino un nuevo modo de vida acorde a los principios revolucionarios que permitiesen a los campesinos liberarse del yugo oprobioso de la sociedad latifundista y oligárquica, lo que representó uno de los preceptos fundamentales de aquel magisterio. Un maestro rural debía ser un individuo realmente integral para cumplir con este objetivo, porque se le exigía saber de todas las ciencias, en cuanto a esto Tenti señala: “relata Fernando Benítez que en 1970 un viejo maestro cardenista, un otomi, le confesaba: ...la escuela abarcaba todo el pueblo. El maestro era también un ingeniero, un abogado y un artesano (...) nos ocupábamos de todos los problemas de los campesinos y los defendíamos de los hacendados y de los curas (...) el maestro debía luchar contra las costumbres y tradiciones de los campesinos" (Tenti. E., 1999). Tenía y tiene que crear aulas unitarias o escuelas unitarias en las cuales se exigía atender a niños campesinos de todas las edades en un mismo ambiente, esta situación de aprendizaje requería de un individuo con características muy especiales, dotado de una vocación de servicio a toda prueba "¡Pobre maestra! Tu misión es silenciosa pero fructífera, no tiene ni los himnos de los héroes ni las palabras de los mártires, ni las condecoraciones de los sabios, ni los aplausos de los artistas, mas tu labor es de caridad, es como la de Jesús, de amor y de humildad por eso es grande tu labor e imperecedera tu obra ¡Bendita seas! (Tomado de México intelectual. Maestra rural). En Latinoamérica, luego de las luchas por la liberación nacional del sistema colonial impuesto por los países europeos, se instauraron regímenes oligárquicos que convirtieron a las nacientes repúblicas en verdaderos feudos, donde la servidumbre se institucionalizó como forma de gobierno. Los que anteriormente lucharon junto a los campesinos y los esclavos para expulsar a los colonizadores europeos, después se convirtieron en verdaderos terrófagos que sometieron a los campesinos y a los esclavos negros –en algunos casos ya liberados de la esclavitud-, en peones sirvientes de sus haciendas, hatos y los llamados ranchos. De esta forma, lo que fue un proceso heroico de independencia, se transformó en una sociedad despótica, donde la justicia, el derecho a la tierra y la libertad se habían convertido en simples banderas del pasado, en letras muertas. Es por esta razón que emergen las revoluciones campesinas en la mayoría de los países latinoamericanos a finales de siglo XIX y principios de XX. Luego de la Revolución Mexicana, la situación social de los campesinos –clase social mayoritaria para la época-, era precaria, lo que llevó al gobierno a desarrollar planes educativos con una marcada orientación social, siendo esta la característica bajo la cual nace el Magisterio Rural Mexicano. A los normalistas mexicanos educados en los principios de una revolución campesina, se les exigía acompañar a grandes masas de campesinos en el camino hacia su emancipación, razón por la cual, muy a pesar de la traición de los gobernantes de las banderas de: justicia, tierra y libertad de la Revolución Mexicana, los normalistas continuaron con su labor, su apostolado de inculcar en los educandos los principios de aquella revolución traicionada. México es quizás uno de los países de Latinoamérica que ha conservado la formación de maestros rurales a través de las escuelas normales. En el caso venezolano, las políticas neoliberales desarrolladas por los gobiernos de la burguesía, condujeron a la eliminación de las escuelas normales, produciéndose un cambio en la formación de otras generaciones de docentes que respondiesen a la educación bancaria –tan necesaria para el neoliberalismo- y que obedecieran a las políticas de dominación fundamentalmente del capital norteamericano. Quizás a esta razón se debe la saña y alevosía con la que el gobierno mexicano en comunión con las bandas narcotraficantes, han actuado contra los normalistas mexicanos. Hay que hacer notar que no es la primera vez que estos hechos ocurren, de acuerdo a los comentarios de algunos sobrevivientes de la tragedia de Ayotzinapa, esto ha sido una práctica sistemática y recurrente contra el Magisterio Rural Mexicano, pues éste se ha convertido en un verdadero obstáculo para los planes de entrega y neo colonización de amplios territorios mexicanos. Al parecer, desde 1934, los normalistas mexicanos han mantenido posturas socialistas en sus pensas de estudios, "este concepto de la función de la educación que aparece nítidamente en el discurso cardenista, se traduce también en las orientaciones que la SEP difunde entre el magisterio través de la revista El magisterio rural. En el artículo de 1939 de la revista define así los fines de la educación socialista... Para la realización, en formas colectivas de las diversas actividades escolares.

jueves, 13 de noviembre de 2014

CARLOS MARX Y LAS COMUNAS VENEZOLANAS

Por: Nelson Ures, Militante de la RNC
Una de las virtudes que tiene la portentosa obra de Carlos Marx es que nos provee de un método de análisis y acción transformadora a los revolucionarios, con una vigencia renovada en la lucha que actualmente libran los pueblos del mundo contra la opresión imperial capitalista en sus diferentes expresiones. Un método científico, un instrumento liberador que ha de formar parte de nuestro morral en el combate cotidiano en cada uno de los frentes que nos corresponde. La revolución bolivariana, en las actuales circunstancias y desafíos, además de contar con el legado del Comandante Hugo Chávez, con la tradición de lucha consecuente en cada periodo histórico, requiere elevar su nivel teórico e ideológico para enrumbar su proceso histórico por senderos victoriosos, allí, las enseñanzas de Carlos Marx, sin duda, son de valiosa ayuda. En razón de lo antes expuesto, nos proponemos, con modestia, relacionar algunas de las tesis del marxismo con las experiencias que desde la Red Nacional de Comuneras y Comuneros, estamos impulsando en varios espacios de la geografía venezolana, con la principal intensión de contribuir con un debate que consideramos muy necesario en estos momentos. En uno de los textos clásicos de Carlos Marx, Contribución a la Critica de la Economía Política, cuyo prologo fuera escrito en Londres en enero de 1859, la brillante mente de este científico social, construye una de sus principales tesis, la cual se erige como fundamental en lo que conocemos como el método materialista histórico, por medio del cual podemos acceder a la comprensión de las fuerzas que operan en la sociedad humana para su desenvolvimiento general. Marx, analizando de manera crítica las posturas filosóficas de Hegel, concluye que “…las relaciones jurídicas, así como las formas de Estado, no pueden explicarse ni por sí mismas, ni por la llamadaevolución general del espíritu humano; que se originan más bien en las condiciones materiales de existencia…la anatomía de la sociedad hay que buscarla en la economía política”. A partir de esta premisa Marx llega a una importante conclusión, la cual formula de manera magistral así: “…en la producción social de su existencia, los hombres entran en relaciones determinadas, necesarias, independientes de su voluntad, estas relaciones de producción corresponden a un grado determinado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real, sobre la cual se eleva una superestructura jurídica y política y a la que corresponden formas sociales determinadas de conciencia. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de vida social, política e intelectual en general. No es la conciencia de los hombres la que determina la realidad; por el contrario, la realidad social es la que determina su conciencia”. Esta verdad científica que nos ilumina de modo real la dinámica social, nos conduce a observar de manera crítica el proceso de construcción de Comunas en Venezuela, las cuales no pueden asumirse en su edificación desde los mandatos jurídicos o como formulas atadas a designios institucionales, obviando la base real sobre la cual se erige la transformación de la vida material de los hombres y mujeres que conviven en determinado territorio. Lo trascendental vendría a ser, según el método materialista histórico, impactar en el aparato productivo de donde se obtienen precisamente los bienes materiales de la existencia. Y la manera de impactar en el modo como se producen esos bienes, es trastocar la esencia sobre la cual ha basado su dominio la burguesía, que no es otra que la de superar la propiedad privada de los medios de producción e imprimirle el signo y esencia de lo colectivo. Solo así el producto que resulta del trabajo humano dejaría de ser enajenado, y en vez de volcarse en contra de quien lo hace posible a través de su fuerza de trabajo, le posibilitaría su disfrute e intercambio en condiciones liberadoras, con el signo y esencia de lo colectivo. Una comuna corre el riesgo de desmoronarse como simple aparato político si no orienta su accionar hacia el impacto colectivo de su economía. Para ello deberá asentarse en el dominio de su territorio de manera integral, haciendo diagnóstico de sus potencialidades humanas y materiales, asumiendo de manera organizada el control de sus recursos y generando formas colectivas de propiedad y producción. De allí la importancia de, para el caso de las Comunas rurales, asumir la propiedad colectiva de las tierras productivas, sin negar las pequeñas propiedades campesinas, pero incorporándolas a un sistema armónico de producción, distribución y consumo que privilegie, en principio el consumo interno y a partir de allí, en interconexión con el resto de comunas, crear formas de intercambio solidario en base a un modelo de gestión que vaya estructurando sus productos no como mercancía, si no como alimentos, bienes de consumo desprendidos de cualquier maleficio especulativo. Producir en colectivo generará en consecuencia, conciencia de la vida colectiva, es allí donde el Comandante Chávez decía que “el espíritu de la comuna es más importante que la comuna misma”. Si bien hay asuntos de la vida social que ocupan la gestión de las Comunas y los Consejos Comunales, se creado, a nuestro entender, una desviación, sobrecargando a los líderesde las comunas con tareas que finalmente los convierten en gestores y colocando a la organización social como soporte de funciones que la pesada burocracia del estado no puede sobrellevar, al trasladar de manera parcial estas funciones, a veces sin mucho margen para toma de decisiones, se crean conflictos en las comunidades que socaban la credibilidad del proyecto comunal. Pero cuando se plantean aspectos trascendentales relacionadas con el control de áreas de producción que pudieran ser asumidas desde la propiedad comunal, los aplazamientos y torpedeos a este ascenso son tan evidentes y a veces se despachan con el argumento de que dichas áreas tiene carácter estratégico y que por lo tanto, el poder popular no está preparado para este paso. Precisamente la esencia de una revolución socialista estriba en la posibilidad de que el pueblo organizado, con su capacidad creadora vaya asumiendo el control del aparato productivo estratégico de una nación y no las elites que finalmente se convierten en gendarmes de la propiedad privada ya sea del estado o de una determinada clase social. Los ejercicios de gestión colectiva en la producción son pequeñas escuelas hacia el salto definitivo que debe dar el pueblo hacia una toma definitiva del poder político. La formación de cuadros que vayan entendiendo su tarea revolucionaria es fundamental en esta etapa, combinando aquí las destrezas políticas y la elevación de las capacidades técnicas que hagan cada vez más optimos los procesos productivos. Esta orientación deben asumirla con integridad quienes pasen a ser parte de los Consejos Comuneros, principalmente la vocería que ha de activarse en el Consejo de Economía Comunal, estos camaradas deben ser ante todo estudiosos de la economía política para que vayan ejerciendo cada vez con mayor claridad su papel de vanguardia en esta área vital. Entendiendo estos aspectos vamos abonando el terreno para el advenimiento de lo que hemos denominado el Estado Comunal, categoría que merece capítulo aparte en esta serie de reflexiones que desde el marxismo aspiramos abordar para estar a la altura del desafío de la revolución venezolana en estos tiempos. Barquisimeto,agosto 2014.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Delegación RNC-UCVAG solicitaron designación de Autoridades y Presupuesto

Una delegación de la red nacional de comuner@s y de la Universidad Campesina de Venezuela Argimiro Gabaldon acudió hoy al Ministerio del PP para la Educación Ciencia y Tecnologia,con el fin de entregar una carta firmada por el consejo popular campesino,instancia organizativa de dicha Universidad,en la cual se solicita designación de las autoridades, ya que las mas de 150 Aulas Campesinas y Comuneras se encuentran funcionando gracias a un convenio firmado por el INTi en la gestion de William Gudiño,sin embargo hasta la fecha dicha institucion educativa no ha recibido presupuesto del Ministerio con competencia en la materia. Nelson Ures, vocero RNC-UCVAG manifestó que la demora en el nombramiento de las autoridades tambien ha limitado la celebración de convenios con Gobernaciones, Alcaldias y otras organizaciones Populares de America Latina que desean impulsar procesos formativos emancipatorios de manera conjunta con la Universidad Campesina. Asimismo, William Gudiño expresó que esta propuesta nacida de un esfuerzo popular tienen el objetivo de formar para el socialismo desde la gestion comunal revolucionaria. Yuset Guedez, planteó el problema del campo Venezolano "nuestros hijos se estan viniendo a la ciudad, cuando le sale cupo en una universidad en vez de alegrarnos,surge la preocupación, porque despues que vienen a la ciudad ya no regresan mas al campo, ya no quieren trabajar la tierra. Para los campesinos la universidad es como una secta, nos quita a nuestros hijos. Por eso hicimos una Universidad en el campo y para los campesinos". Finalmente el funcionario que atendió a la delegación,camarada Nelson Alvarez, propuso elevar al Viceministro Jehyson Guzman un informe de la reunión y volver a reunirnos en 10 dias con la presencia del vice. Nota: asistieron coordinadores UCVAG de los estados Portuguesa,Yaracuy,Zulia Costa Oriental, Zulia Sur del Lago, Merida, Lara, Caracas,Miranda y Vargas.

lunes, 10 de noviembre de 2014

El rentismo: hay que meterlo en la vitrina vieja de los cachivaches

Por Arnaldo Guédez, Historiador y Profesor Universitario Vivir de la renta o lo que es lo mismo, de los beneficios que produce una actividad económica que no es producto directo de nuestro trabajo ni del esfuerzo para la producción de bienes, representa un principio parasitario de la economía, éste es el principio sobre el cual se edificó el sistema bancario capitalista (ver la historia de Rufus, Quiero la tierra más el 5% en www.relf.com, I want the Earth Plus 5%) en la historia oculta del mundo de Paul Koch. El trabajo productivo liberador y sin explotación para la acumulación de capital, es el principio o la contraposición a la producción rentista. Acá en Venezuela se ha planteado el tema, pero pareciera que los mecanismos perversos que generan la dependencia a la economía rentista correspondiente a la explotación petrolera, producen una especie de sujeción irrompible a los mecanismos creados por la economía rentista, que limitó todas las posibilidades de desarrollo al tema exclusivamente petrolero. Este hecho hizo que el petróleo en vez de convertirse en una fortaleza sea una gran debilidad debido a las características de los ingresos que emanan de esta actividad extractiva, traduciéndose en un elemento de dependencia casi absoluta en detrimento de otras actividades económicas como la agroindustria, agricultura, manufactura, promoción del turismo, entre otras. Entonces, la dependencia petrolera hizo común ese mal dicho de que "somos un país con real" y con ello pretendemos solucionar todos nuestros problemas. Esta concepción económica desnaturalizó nuestro sistema de desarrollo creando la cultura rentista que se convirtió en un fenómeno enraizado en la conciencia del venezolano, muchas veces desalojando de nuestro ser, la cultura del trabajo. Se hizo común la lógica: “si tenemos divisas es más fácil, comprar que producir”, y nuestros grandes compradores de petróleo a su vez aplican la lógica de: "véndeme  petróleo y yo te garantizo la venta de los alimentos y bienes manufacturados". Esta acción transfiguró nuestra economía y creó un sistema en el cual casi todas las actividades del país pasaron a depender de una u otra forma de la actividad petrolera, la cual ha servido para sostener sobre todo a una clase empresarial que ha vivido de la renta petrolera, haciendo de sus actividades una simple extensión de la renta. De igual forma, se constituyó o construyó a raíz de la renta, un Estado capitalista pesadamente burocratizado y paquidérmico que absorbió una cantidad inmensa de seres humanos que aspiran a vivir de la renta petrolera, así la burocracia estatal conformó una masa gigantesca de servidores públicos que viven casi exclusivamente de la renta petrolera, sin importar la productividad del sector a la cual pertenecen."Al tesoro han ingresado cuantiosos recursos que han sido malversados en el mantenimiento de una copiosa burocracia, en la construcción de obras suntuarias,  enriquecer a una minoría de la población, entre otros, ésta es la demostración más evidente de cómo la dependencia en que nos ha mantenido sumisos los trusts internacionales ha deformado nuestra economía” (Salvador De la Plaza). La aplicación durante décadas de políticas populistas subvencionadas por los excedentes de la renta petrolera, constituyó para los gobiernos de derecha, una práctica cotidiana de hacer política, bajo la premisa de que en Venezuela "no había razones para no robar". Nuestra economía se fue sumiendo en una especie de barril sin fondo, al cual se le exigían recursos para financiar planes improductivos, generándose así, una gran deuda social que arrastramos hasta nuestros días, amén de la utilización de esos recursos para alimentar a una plutocracia y una mal llamada “meritocracia” petrolera que se convirtieron en unos verdaderos zares beneficiados a escala exponencial de la renta que genera la industria petrolera. Ahora a la Revolución se le plantea un dilema, evidentemente la gran deuda social acumulada producto de la ignominia de los gobiernos adeco-copeyanos de la IV República, había que saldarla con planes de asistencia social y generando iniciativas económicas productivas que sólo en el marco de otro sistema era posible cubrir. De allí surge el tema de las grandes misiones y en cierto sentido la aplicación de planes asistenciales sociales para lograr saldar esa deuda social acumulada. Aún hoy es necesario revisar el modelo a fin de romper definitivamente con el lastre que significa este modelo rentista, esa  perversidad impuesta que atrofia la economía y no nos permite concretar la propuesta socialista del siglo XXI orientada claramente en el Plan de la Patria. Ahora en las circunstancias en la que se prevé una disminución en los precios del petróleo, es el momento de poner a prueba lo aprendido durante estos años y demostrar que nuestro proyecto no está sustentado en la famosa "chequera" petrolera de la que tanto vociferan los sectores oposicionistas. En los primeros años de la Revolución era realmente necesario impulsar medidas que enfrentaran el problema de la pobreza extrema y otras terribles deudas del sistema rentista; superada esta situación, ahora se trata de desarrollar iniciativas que transformen y potencien las fuerzas productivas, estas formas propiciarán las fuerzas indetenibles de la historia. Para ello, estamos en la construcción de un sistema que haga posible la premisa bolivariana de la “máxima felicidad posible”,